lunes, 22 de septiembre de 2008

CUENTO 1/6

LA CASA EN LA PLAYA

Había sido una semana difícil: exámenes, tareas, ensayos, trabajos, regaños de profesores, etc. Mi cabeza no daba para más, yo sólo quería que fuera viernes para irnos a la playa, donde mis abuelos tenían una casa, y que por cierto me la habían prestado para pasar el puente de septiembre junto con mis amigos ya que ellos se iban a ir de viaje. Todo iba perfecto, por fin llegamos, no hacia el calor que esperábamos, pero no importaba, mañana sería otro día, con que no lloviera, era suficiente. Parece que invoqué a la lluvia, los relámpagos no cesan, el viento golpea las ventanas y asota las puertas, nadie quiere salir, sólo nos queda platicar historias de terror frente a la chimenea acompañados de una buena taza de chocolate caliente. A mí no me asustan todas esas historias fantasmagóricas, son puro cuento, así que me burlo de la situación y propongo hacer algo más divertido: jugaremos a las escondidas.
Yo conozco esta casa como la palma de mi mano, les daré unos buenos sustos. Me ofrezco a ser el que cuenta, nadie se opone, cuento hasta 20. Apenas empezaba a caminar cuando oigo el crujir del piso viejo de madera, sé que alguien esta por ahí, sin embargo no veo ninguna señal, comienzo a asustarme, las cortinas se mueven, las sillas se mesen, oigo ecos de voces desconocidas, debo estar alucinando. Estoy aterrado. Me cubro la cabeza, me tapo los oídos, comienzo a gritar, de pronto, los ecos que creía escuchar ya no son ecos, son voces mas claras, son risas, si, muy claras, comienzo a reaccionar, no es mi imaginación, son mis amigos que me revirtieron la broma. No puedo creerlo, por un lado me reconforta el saber que todo era una broma, comenzamos a platicar y a burlarnos de la situación. Les comento que lo que más me aterró fue cuando creí escuchar pisadas en el techo… no eran ellos, ahora si ya no era un broma, comienzan los ecos, los crujidos, las pisadas, las cortinas… alguien más está jugando con nosotros. Está en el cuarto, pero no lo podemos ver.
Eso es todo lo que recuerdo de aquel día, ya no he vuelto a ver a ninguno de mis amigos, solo veo paredes blancas, todos parecen verme, pero yo no veo a nadie, como aquella noche, en esa sala.

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