lunes, 22 de septiembre de 2008
CAMINANDO POR LA PLAZA: FASHION VALLEY
Llegué cerca de las 2.00 p.m. a Fashion Valley, con un propósito diferente al de la multitud que acude cada fin de semana para derrochar lo que sobró de la semana o lo que se guardó para cumplir con algún objeto caprichoso; la mayoría llega en buenos carros, en los que pasean durante unos minutos buscando un lugar donde estacionarse, no importa si queda lejos de la tienda que piensan visitar, al fin y al cabo terminarán recorriendo toda la plaza y saldrán con más de un par de bolsas, la caminata lo vale. Sin embargo hay un cierto grupo que prefiere ahorrarse la búsqueda de estacionamiento prefiere dejar su carro en el valet parking, la mayoría llega con carros lujosos, los cuales son dejados ahí mismo para evitar algún contratiempo con un carro que puede costar más de 3 veces más que el carro promedio, aquello parece más una exhibición que lo realmente es. Hay todo tipo de gente, todas las edades, sin embargo se puede notar que pertenecen a la clase media alta, a veces más alta que media. Pasean por la plaza cargando bolsas con nombres de tiendas de marcas, caminan con un ritmo suficiente para que la bolsa llame la atención de los demás, pero no lo suficientemente rápido para que pueda ser leído lo que ahí dice. Muchos otros simplemente se paran frente a los estantes soñando con poder tener algo parecido y caminan por la plaza sin cargar nada más que una malteada; algunos parecen tener prisa, cargan con un sola bolsa dirigiéndose a su carro, probablemente ya cumplieron con su cometido, otros caminan solos, sin embargo parecen venir acompañados ya que vienen manteniendo una larga conversación tan interesante que les importa poco detenerse en las tiendas, por un momento pienso que su acompañante se ha quedado atrás y ellos ni cuenta se han dado, pero no, deduzco que su compañero se encuentra en un lugar distinto, pues al pasar a su lado puedo ver un pequeño aparato aferrado a su oreja izquierda, como si fuera un extensión de su cuerpo. La variedad de tiendas implica variedad entre los asistentes, grupos de amigos que entran y salen de tiendas de moda, familias esperando afuera de alguna tienda juvenil mientras alguno de los hijos compra con el dinero que el papá le acaba de dar con la condición de obtener buenas calificaciones. Las niñas son acompañadas por sus mamás, aunque esto signifique discutir por los gustos tan diferentes que tienen. Los niños insisten en obtener el nuevo videojuego y parecen no tener límite, pues señalan los nuevos juguetes que quieren tener mientras apenas pueden cargar con las bolsas de cosas que acaban de comprar. Pero ninguna persona es capaz de cargar más bolsas juntas que una mujer, fruto de una larga caminata a lo largo de toda la plaza, un cigarro en las mesas del área de comida para descansar, echa un vistazo a sus bolsas y admira sus nuevas adquisiciones; se acaba el cigarro, hora de sacar el celular y mandar mensajes a sus amigos, tal vez ya están planeando la fiesta de en la noche. No logro ver a algún hombre cargando más de dos bolsas, y si las carga, es porque le está ayudando a su novia para que ella su pueda mover con mas facilidad entre las tiendas, espera en las bancas de afuera de la tienda acompañado de una par de jóvenes más, no se dirigen la palabra, aunque saben que todos se encuentran ahí por la misma razón.
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